martes, 12 de mayo de 2015

IV Alto Aller

Aprovechando el puente de primeros de mayo me fui a Felechosa para participar en una carrera desconocida para mí, pero de la que había oído hablar mucho, sobre todo en lo referente a su dureza, se trata del IV Trail Alto Aller perteneciente a la Copa de Montaña de Asturias, y eso ya me indicaba que el nivel y la motivación de los corredores asturianos iba a poner el listón muy alto y yo no estoy para muchos trotes, con lo que la intención era tomarmelo como un entrenamiento de calidad con la mirada puesta en el Cainejo y comprobar si el ritmo que me imponía sin exigencias, me permitiría entrar dentro del limite horario que exigía dicha prueba, algo sobre lo que tenía mis dudas pero que al parecer se ha ampliado en dos horas más, con lo que en principio no debería tener demasiados dificultades para finalizarla, salvo problemas de salud o lesión.
En cuanto a la carrera todo lo que se dice o se oye, se queda corto ante la tremenda realidad, esos 6600 metros de desnivel acumulado en 33 km, parecen dificiles de creer si no estas en un entorno como Picos o Ubiña, pero vaya que si salen, a mí incluso me salió alguno más en el gps y desde luego que se hacen duros, más bien durisimos porque para el que no la conoce, no sabe lo que se le viene encima, hasta que no está allí. Como dificultad añadida tuvimos frio, nieve, viento con rachas superiores a los 80 km en las cumbres y para finalizar lo único que me faltaba el clásico barro asturiano, que tanto odio y que me deja la musculatura para el arrastre.
Enorme esfuerzo de la organización para marcar correctamente la carrera y muchos voluntarios durante el recorrido que echaban una mano avisando de los pasos peligrosos o donde podías ir al suelo con mucha facilidad, no obstante creo que se pueden mejorar algunos detalles y aunque se trata de una carrera en semi-autosuficiencia no creo que estuviese de más un avituallamiento a mayores en Vegarada, donde creo que se podría llegar facilmente con vehiculos y vendría muy bien a los corredores para reponer fuerzas ante lo que se les avecina, sobre todo con las condiciones meteorologicas que tuvimos que soportar. El otro detalle se trata de la comida poscarrera y que aunque es voluntaria y se paga a parte, bajo mi punto de vista particular no estaría mal intentar poner unas mesas y sillas para poder comer y descansar tranquilamente después del esfuerzo, ya que lo de estar sentado en el suelo con el plato en la mano no le viene nada bien a mi espalda.


En la salida cruzando el puente antes del tapón

El viernes llego por la tarde a Felechosa, me instalo en el apartamento y me voy a coger el dorsal y a continuación a la charla técnica, donde ya me dejan claro que la cosa va a ser muy dura y que vamos a dar con los huesos en la hierba varias veces, si o si, con lo que me ratifico en mi idea de no forzar más de la cuenta e intentar llegar sano y salvo a meta. Todavía me da tiempo a tomar una cerveza antes de cenar y a descansar porque dormir la verdad es que poco, pero ya estoy acostumbrado. Me levanto pronto, desayuno tranquilamente y salgo con mucha calma hacia el globo de comienzo de carrera que me queda a diez minutos andando, me encuentro con Fernando, Estelita y Manu Caballero que acaban de llegar y se están cambiando, charlo un rato con ellos sobre la carrera, si es mejor ir con chubasquero o con manga larga y cosas de esas, también aparece Alejandro Santos y en un momento nos encontramos a falta de diez minutos para el comienzo, me despido y salgo trotando ligeramente hasta el arco de meta y después de calentar otros cinco minutos entro en el cajón de salida, donde nos inspeccionan la mochila para ver si llevamos el material obligatorio, con lo que al final vamos a salir con algo de retraso sobre el horario previsto. Me situo atrás del todo, aun sabiendo que a los pocos metros se va a formar un tapón de ordago, al pasar de la carretera a una senda en la que solo se puede ir de uno en uno, nos comenzamos a mover tranquilamente y vamos cogiendo ritmo que se ve frenado rapidamente por lo dicho anteriormente, la senda te va dejando correr poco a poco hasta que enlazamos con una pista que empieza a picar para arriba hasta entrar en las Foces del Rio Pino, entorno natural privilegiado, de los muchos que tienen en Asturias, comenzamos a subir por verdes y pindios prados hacia Peña Redonda, no tengo claro si subimos este pico o nos quedamos cerca del mismo, pero iniciamos un rápido descenso y casi antes de darnos cuenta ya estabamos otra vez subiendo en dirección a los Altos de Riopinos, y cuanto más subiamos más fea se ponía la cosa, comenzado con la niebla y el pertinente frio que la misma traía con ella, poca visibilidad, pero la ascensión continuaba con ritmo tranquilo pero persistente para no dañar la musculatura dadas las condiciones ambientales. Las rachas de viento se suceden llegando a La Cabritera, pero el descenso hacia Vegarada, mejora un poco las cosas y vuelvo a entrar en calor, parada para coger agua y para arriba otra vez en dirección al cordal donde vamos a atravesar el Jeje, Nogales y el Pico del Oso, donde las condiciones del tiempo se vuelven infernales, el viento casi se convierte en huracan y levanta granos de nieve que me golpean violentamente en el rostro, avanzo entre la niebla y apenas veo a los corredores más allá de cinco metros, cubierto con el buff y el gorro y con los ojos semicerrados para protegerlos de la ventisca, pues no llevo gafas voy lidiando la parte más técnica, donde vienen muy bien las indicaciones de los voluntarios para no salirte del trazado, en algún momento el vendaval para o nos protege alguna roca, lo que es un alivio, hasta que comenzamos la bajada por neveros completamente pisados y endurecidos donde es difícil mantener el equilibrio y doy varias veces con las posaderas en el suelo, resbalando y levantandome como un automata, hasta llegar a unas verdes praderas completamente encharcadas y donde como no, vuelvo a resbalar para mojarme completamente, me desespero, no se si entre el frio y la humedad conseguiré mantener la musculatura a salvo de calambres y desciendo dejandome ir, sin apenas forzar, afortunadamente cuanto más bajo, más aumenta la temperatura y entramos en un bosque que se muestra completamente acogedor y que también me deja correr sin esfuerzo, hasta que topamos con una senda en zig-zag algo más técnica y con barro que te lleva hasta Cuevas, donde esta situado el avituallamiento y que aprovecho para recuperar fuerzas, reponer bebida y comer un poco.


Después de la mojadura, más relajado corriendo por el bosque

Salgo tranquilamente por el valle de Melera y troto un poco y camino otro poco, para soltar la musculatura hasta que me encuentro con la última y temida ascensión, por los comentarios de la charla técnica del día anterior. Realmente se pone pindia al poco de comenzar y cada vez aumenta más su dureza, a la vez que empieza a aparecer el temido barro, que poco a poco se va convirtiendo en un espeso barrizal, el ritmo de subida se va haciendo cada vez más cansino, mientras vislumbro entre la espesura del bosque lo que parece el final del suplicio, la collada Pandos, donde resuena el estridente sonido de la gaita asturiana, esto parece que me da fuerzas y cuando consigo coronar el sendero gira hacia la izquierda llaneando, me pongo a trotar para ver la bajada cuanto antes, pero ante mi sorpresa la trocha sigue girando hasta encarar una montruosa subida, reflejada por una larga cresta al final de un largo camino que pica suavemente hacia arriba y que me deja con la moral por los suelos. 


En la collada Pandos antes de ver lo que me queda todavía de subida

Espectacular imagen del gaitero y del corredor

Me armo de valor y continuo hacia el Pico del Pando, mientras sigue resonando la gaita sin parar y parece que te de hasta fuerzas para conseguir llegar a su cima y comenzar el descenso por el famoso Tobogan, pandas verticales de hierba y barro, donde es imposible mantenerse en pie y entre resbaletes y vuelta a la verticalidad consigo llegar la senda que me lleva a las Foces del Rio Pino, donde tomo las debidas precauciones para evitar una caída de última hora, para hacer la entrada en meta en el puesto 199 º, como siempre es Asturias muy cerca de los últimos, no se si por el barro, el clima o las dos cosas, pero el cuerpo no tira o no quiero que tire, finalizando con un tiempo de 7 h 54 m, en los que hubo momentos malos pero que afortunadamente no trajeron ninguna consecuencia que tuviera que lamentar. 


Entrando en meta algo desencajado


Reponiendo fuerzas 

La conclusión positiva es que si consigo mantener estos ritmos o incluso peores, podré acabar El Cainejo dentro del horario permitido, algo que todavía no tengo claro.

Y para finalizar como siempre os dejo un video de un supergrupo de los 70, reyes de la música sinfonica, con un tema muy melodico, Lucky Man, ellos son Emerson, Lake & Palmer  



EMERSON, LAKE & PALMER Lucky Man por acidrag



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